El auge de los destinos asiáticos

En España hemos contraído en los últimos años lo que a mí me gusta llamar el síndrome de “Willy Fogg”; esto es, pasar de gustarnos las playas nacionales, donde íbamos cada fin de semana veraniego haciendo kilómetros y kilómetros con nuestros utilitarios y llevando la nevera llena de tinto y filetes empanados, a elegir para nuestros viajes lugares exóticos de los que sólo habíamos oído hablar en la tele o habíamos leído en libros. No es una crítica, siempre es saludable tener inquietudes y querer conocer otros lugares; lo único es que hemos pasado de un extremo a otro del planeta en un abrir y cerrar de ojos.

Y la palma de esta ansia por conocer nuevos lugares se la lleva, sin duda alguna, los países asiáticos. Parece que nos hemos hartado de lugares avanzados como EEUU y Australia, y de las culturas hermanas de latinoamérica, y ahora queremos conocer de verdad lugares cuyas costumbres se nos hacen distintas y extrañas, pero no sólo eso: sentimos inquietud hacia todo aquello que entraña cierto peligro, no nos engañemos, porque aunque somos continentes hermanos y unidos geográficamente, Asia es algo así como el gran desconocido; todos hemos oído hablar de sus bellos lugares, pero en realidad nadie que no haya estado allí sabe con seguridad lo que nos podemos encontrar.

Ya sabemos que las costas asiáticas son algo distintas a las que conocemos de aquí, pero ¿cuáles serían las mejores playas asiáticas? Bueno, hay diversas opiniones, pero como diría un colega mío muy sabio, más que la geografía, habría que tener en cuenta otros factores para dilucidarlo. Este chacal es uno de esos intrépidos viajeros que, con un buen fajo de billetes en el bolsillo gracias a la posición privilegiada de su familia, y sin otras responsabilidades que cuidar de sí mismo, se dedicó hace unos años a viajar por toda Asia, y parece ser que conocer palmo a palmo cada una de sus playas se ha convertido en uno de sus objetivos vitales, que por ahora está más que dispuesto a cumplir.

Dice Pancho, mi amigo en cuestión, que él ha llegado a la conclusión de que los mejores sitios de costa en los países de Oriente se descubren si te fijas dónde van a bañarse las asiaticas maduras. ¿Y por qué, te preguntarás? Bueno, según mi amigo, al que desde hace tiempo le van las mujeres de cierta edad y a lo mejor tiene su entendimiento un poco distorsionado por esta cuestión, es porque estas señoras mayores han empezado a copiar ciertas cosas de las occidentales, como por ejemplo, el pensar que no son unas viejas por haber cumplido los cuarenta, y sentir que, justo ahora, comienza una segunda juventud. Bueno, las maduritas europeas y yanquis desde luego siguen esto a rajatabla, ya sea a sabiendas o simplemente porque se dejan llevar; imagínate que las orientales hacen lo mismo, conociendo su perseverancia, ¿quién controlaría eso?

Realmente, a mí no me parecen demasiado atractivas las mujeres asiáticas, y ciertamente menos cuantos más años van cumpliendo, aunque por supuesto hay excepciones. Pero también sé que sería bajo el prisma que lo mirase, y si Pancho dice que merece la pena echar un vistazo, yo estoy dispuesto a hacerlo. Me cuenta que estas señoras van a la playa como si fuera un escaparate, ya no para disfrutar del mar y la arena ellas y sus hijos o nietos, sino para comparar su físico con las demás, mostrar sus mayores atractivos, y demostrar que siguen siendo guapas y deseables a pesar de los años. En realidad, es cierto que esa es la mentalidad de la mayoría de nuestras maduras en este lado del mundo, ¿y la verdad?, es que tienen razón.

Para el próximo vieja de mi colega el viajero estoy pensando en apuntarme yo, y comprobar lo que me estoy perdiendo en materia de féminas por aquellos lares. Quién sabe, quizá descubra cosas que no conozco, y abriendo mi mente encuentre nuevos disfrutes en mirar a todas aquellas mujeres con otros ojos (aunque con disimulo, que maridos celosos hay en todo el mundo, jeje…).