Playas magníficas en países inesperados

Puede que seas uno de esos aficionados a la costa que ya se han acomodado a lo que conocen bien y a lo que tienen costumbre, que son las playas cercanas, y en todo caso algún que otro destino turístico que saben que funcionan con total seguridad. Sin embargo, no hay que olvidar que el planeta Tierra es muy grande, y que la gran parte es él es mar, con lo que se supone que la cantidad de playas que hay es enorme y se necesita mucho tiempo para descubrirlas todas. Puede que no quieras convertirte en un viajero empedernido, pero si tienes curiosidad, quizá encuentras algunos hermosos lugares de arena y mar en sitios cercanos  o que nunca imaginaste, como pueden ser los siguientes:

  • Palanga, en Lituania: Dado que sus costas son bañadas por el Báltico, pocos piensan que encontrarán allí algo más que un mar helado, pero algunas de sus playas son verdaderas maravillas.
  • Giant Causeway, en Irlanda del Norte: No todo en Irlanda son colinas verdes y acantilados, también hay algunas excepciones como este lugar, que está lleno de columnas de basalto realmente espectaculares.
  • Samcheok, en Corea del Sur: Este país no es que sea uno de los asiáticos más visitados, pero justo por eso hay muchas maravillosas calas por descubrir; casi se podría decir que su costa es aún virgen.
  • Rugen, en Alemania: Pocos turistas van a este país por sus playas, ya que su arquitectura histórica es impresionante; si embargo, la isla de Rugen es una tesoro aún por descubrir.
  • Jokulsarlon, en Islandia: Tan cerca del Ártico, este país no es el destino soñado en plenas vacaciones veraniegas; pero merece la pena conocer algunas de sus playas cubiertas de trozos de hielo.
  • Crimea, en Ucrania: Aunque lo que nos suene de este lugar con sus famosos paisajes nevados a pesar de ser un país casi meridional, también se pueden encontrar en él hermosas calas con blanca arena.
  • Long Beach, en Canadá: Si creer que para practicar surf no hay nada como las playas australianas, deberías conocer esta playa cerca de Vancouver, famosa por la práctica de este deporte.
  • Diani, en Kenia: Si te apetece un safari seguro que Kenia es tu destino turístico, pero sería interesante que eches un vistazo a sus magníficas playas ya que estás allí.
  • Porthcurno, en Inglaterra: Sabemos que en el Reino Unido sale poco el sol en cualquier época del año, pero cuando lo haga podrás disfrutar tomando el sol en esta hermosa cala de arena blanca situada en Cornualles.

Como ves, hay múltiples opciones para salir de los destinos más clásicos que todos conocemos. Intenta dedicarte estas vacaciones en descubrir alguna de estas maravillosas costas, u otras que no hayamos señalado.

El auge de los destinos asiáticos

En España hemos contraído en los últimos años lo que a mí me gusta llamar el síndrome de “Willy Fogg”; esto es, pasar de gustarnos las playas nacionales, donde íbamos cada fin de semana veraniego haciendo kilómetros y kilómetros con nuestros utilitarios y llevando la nevera llena de tinto y filetes empanados, a elegir para nuestros viajes lugares exóticos de los que sólo habíamos oído hablar en la tele o habíamos leído en libros. No es una crítica, siempre es saludable tener inquietudes y querer conocer otros lugares; lo único es que hemos pasado de un extremo a otro del planeta en un abrir y cerrar de ojos.

Y la palma de esta ansia por conocer nuevos lugares se la lleva, sin duda alguna, los países asiáticos. Parece que nos hemos hartado de lugares avanzados como EEUU y Australia, y de las culturas hermanas de latinoamérica, y ahora queremos conocer de verdad lugares cuyas costumbres se nos hacen distintas y extrañas, pero no sólo eso: sentimos inquietud hacia todo aquello que entraña cierto peligro, no nos engañemos, porque aunque somos continentes hermanos y unidos geográficamente, Asia es algo así como el gran desconocido; todos hemos oído hablar de sus bellos lugares, pero en realidad nadie que no haya estado allí sabe con seguridad lo que nos podemos encontrar.

Ya sabemos que las costas asiáticas son algo distintas a las que conocemos de aquí, pero ¿cuáles serían las mejores playas asiáticas? Bueno, hay diversas opiniones, pero como diría un colega mío muy sabio, más que la geografía, habría que tener en cuenta otros factores para dilucidarlo. Este chacal es uno de esos intrépidos viajeros que, con un buen fajo de billetes en el bolsillo gracias a la posición privilegiada de su familia, y sin otras responsabilidades que cuidar de sí mismo, se dedicó hace unos años a viajar por toda Asia, y parece ser que conocer palmo a palmo cada una de sus playas se ha convertido en uno de sus objetivos vitales, que por ahora está más que dispuesto a cumplir.

Dice Pancho, mi amigo en cuestión, que él ha llegado a la conclusión de que los mejores sitios de costa en los países de Oriente se descubren si te fijas dónde van a bañarse las asiaticas maduras. ¿Y por qué, te preguntarás? Bueno, según mi amigo, al que desde hace tiempo le van las mujeres de cierta edad y a lo mejor tiene su entendimiento un poco distorsionado por esta cuestión, es porque estas señoras mayores han empezado a copiar ciertas cosas de las occidentales, como por ejemplo, el pensar que no son unas viejas por haber cumplido los cuarenta, y sentir que, justo ahora, comienza una segunda juventud. Bueno, las maduritas europeas y yanquis desde luego siguen esto a rajatabla, ya sea a sabiendas o simplemente porque se dejan llevar; imagínate que las orientales hacen lo mismo, conociendo su perseverancia, ¿quién controlaría eso?

Realmente, a mí no me parecen demasiado atractivas las mujeres asiáticas, y ciertamente menos cuantos más años van cumpliendo, aunque por supuesto hay excepciones. Pero también sé que sería bajo el prisma que lo mirase, y si Pancho dice que merece la pena echar un vistazo, yo estoy dispuesto a hacerlo. Me cuenta que estas señoras van a la playa como si fuera un escaparate, ya no para disfrutar del mar y la arena ellas y sus hijos o nietos, sino para comparar su físico con las demás, mostrar sus mayores atractivos, y demostrar que siguen siendo guapas y deseables a pesar de los años. En realidad, es cierto que esa es la mentalidad de la mayoría de nuestras maduras en este lado del mundo, ¿y la verdad?, es que tienen razón.

Para el próximo vieja de mi colega el viajero estoy pensando en apuntarme yo, y comprobar lo que me estoy perdiendo en materia de féminas por aquellos lares. Quién sabe, quizá descubra cosas que no conozco, y abriendo mi mente encuentre nuevos disfrutes en mirar a todas aquellas mujeres con otros ojos (aunque con disimulo, que maridos celosos hay en todo el mundo, jeje…).

Mensaje en una botella, el más antiguo del mundo

Aunque pueda parecer un cuento fantasioso de marineros borrachos de otros siglos, esta noticia es muy real, aunque nos recuerda que estas historias fueron auténticas y que realmente eso de los mensajes en botellas era muy tomado en serio por los navegantes de otras épocas, ya fueran naúfragos o tripulantes de un barco que surcaba los mares en busca de riqueza o camino a las colonias que los países europeos tenían por todo el mundo conocido.

La historia ha sucedido en Australia, hace unos meses, en enero de este año. Un matrimonio maduro había decidido pasar el día en la playa con su hijo y la novia de éste, y al querer entrar con el coche demasiado adentro hasta el mar, quedaron atascados entre la arena. Al bajarse para intentar sacar el coche, la mujer, Tonya, descubrió una botella antigua de ginebra medio enterrada, y la recogió pensando que sería una hermoso objeto para adornar su casa; se la dio a la novia de su hijo para que la guardara hasta que pudieran salir de ahí y regresar a su hogar, y no pensó más en ella hasta el día siguiente. Al observarla más de cerca, vio que no tenía tapa, y que dentro había un objeto que en un primer momento le pareció un cigarrillo; pero cuando lo examinaron, vieron que era un rollo de papel antiguo, que además tenía algo escrito.

El  mensaje estaba escrito en alemán, y gracias al marido de Tonya, Kim, que conocía un poco de ese idioma y se adentró en internet para hacer una búsqueda, descubrieron que databa de junio de 1886; eso lo convertía en el mensaje en botella más antiguo del mundo, y también supieron que seguramente fuera arrojado por la borda por alguien que viajaba en un barco llamado Paula, que escribió en el papel las coordenadas en las que se encontraba en el momento de arrojarlo.

A partir de ahí todo se vuelve un poco confuso. El Western Australian Museum confirmó la fecha y autenticidad de la nota, con lo cual se confirmaba su antigüedad; pero en los registros marítimos de esa época no figura el nombre del barco, y la única nave así tenía una ruta que no concuerda con las coordenadas encontradas en el mensaje. El misterio que rodea a este hallazgo tendrá que seguir siendo investigado, pero desde luego la vida de Tonya y Kim ya no volverá a ser la misma.

Lugares de costa, los reyes de las vacaciones

Tradicionalmente, para los españoles el irse a la playa ha sido sinónimo de la buena vida, de darse un homenaje una vez al año en aquellas interminables caravanas que nos llevaban a la costa en el descanso laboral veraniego, de cambiar de aires para todos aquellos (la gran mayoría) que vivían en el interior y sólo se daban el lujo de ver el mar durante algunos días  por vez anual… Por supuesto, no todos podían irse de vacaciones, ni todos lo podían hacer viajando a un lugar con playa; por eso, cuando todos empezamos a poder hacerlo, fue como poner al alcance de cualquiera lo que antes había sido un lujo, ¡y mira que sentaba bien!

Pero gracias que el nivel de vida ha subido para todos nosotros, ahora podemos decir que un viaje a la playa ya no es algo tan extraordinario, y además, tampoco es ya algo exclusivo del verano. No necesitamos ya ningún motivo en especial para visitar la costa en cualquier época del año, y todos nos lo podemos permitir mas o menos sin tener que pasarnos todo un año ahorrando para ello, pues todo lo que tiene que ver con los destinos de playa más o menos asequible para la gran mayoría de la población. Entonces, ¿ha acabado la época dorada de las vacaciones costeras?

Por suerte, los españoles somos gente de costumbres, y en un país donde el turismo mueve gran parte de la economía, no hemos acabado de sentir atracción por el mar y por lo que la playa evoca en nosotros en lo que se refiere al tiempo libre. Y es algo bueno, porque España tiene kilómetros y kilómetros de costa, y de tan diferentes características, que la lista de actividades que se puede realizar en ellas, aparte de las normales como pasear, bañarse y tomar el sol, puede ser interminable. Además, también destacan por su belleza natural, y muchas de ellas alcanzan las mayores calificaciones en calidad, cosa importante de cara a nuestra proyección internacional. Por todo esto, es imposible evitar el influjo que el mar y la arena tienen en nosotros, siempre evocando en nosotros los mejores recuerdos.

Por supuesto que España no es el único país con buenas playas, ni los españoles los únicos que consideran el sumum de unas buenas vacaciones el mojarse los pies en el mar. Cosas curiosas, historias increíbles y bellos paisajes pueden descubrirse si a alguien le da por darse un paseo virtual por estos lugares de costa, que es justamente lo que intentaremos nosotros.